ALCALÁ - Economía
Por Europa Press
Última actualización 24/11/2009@10:25:42 GMT+1
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| Momento en el que los agentes desbloquean la vía. (Iván Serrano) |
No ha habido acuerdo en la última reunión entre empresa y sindicatos sobre el ERE que contempla el despido de 713 trabajadores de Roca en España, por lo que la Dirección General de Trabajo es quien debe ahora autorizar o no el expediente. Sabido esto, los trabajadores de Roca en Alcalá han protagonizado una fuerte protesta.
Una vez conocido el resultado de la reunión mantenida entre sindicatos y la multinacional catalana, los trabajadores de Roca en Alcalá han salido de nuevo a la calle. Esta vez han intentado cortar la calle que da acceso a la factoría, quemando palés a la entrada de la misma y provocando un pequeño caos circulatorio entre los conductores de Alcalá que acceden por esa vía a su puesto de trabajo. Minutos después han llegado al lugar agentes de la Policía Nacional, que a pesar de no haber logrado disolver la protesta, sí han conseguido desbloquear el paso de automóviles por esa vía.
La multinacional catalana Roca y los sindicatos culminaron sin acuerdo la última reunión sobre el Expediente de Regulación de Empleo (ERE) que prevé despedir a 713 trabajadores de las fábricas de Gavà (Barcelona), Alcalá de Henares (Madrid) y Alcalá de Guadaira (Sevilla), por lo que será la Dirección General de Trabajo la que deberá autorizar o no el expediente.
Según explicaron los sindicatos, la dirección desistió de volver a prorrogar el periodo de consultas para seguir negociando, después de que ya se hubiera alargado en dos ocasiones por la falta de acuerdo entre las partes.
CC.OO. y UGT lamentaron que Roca no haya aportado propuestas satisfactorias sobre la viabilidad de las tres factorías españolas tras este recorte, así como que la oferta para los despedidos no haya convencido a los representantes de la plantilla.
Roca anunció en verano este recorte de plantilla, que supone el despido de 431 personas en Gavà --casi la mitad de la plantilla-- y de 180 trabajadores en cada una de las plantas de Alcalá de Guadaira y Alcalá de Henares.
La dirección justifica la necesidad de esta medida para adecuar las plantillas a la actividad actual y a las previsiones de cara al futuro, ya que apunta a que la crisis en el sector de la construcción será larga.