Las asociaciones de consumidores estiman en 1.007 euros el gasto medio por niño en este curso 2009-2010. Los clientes de las papelerías suelen gastarse un mínimo de 200 euros.
La cuesta de enero, el gasto de las vacaciones, los regalos de Navidad... Las familias españolas con hijos tienen apuntado en el calendario un mes más de gastos al margen de los que habitualmente tienen el resto de los habitantes sin niños: septiembre. Si en vacaciones, regalos o en la cuesta de enero cada uno se puede buscar los trucos para rebajar el presupuesto, lo cierto es que en septiembre el gasto de los libros, material y ropa es imprescindible. Muchos acuden a libros prestados o becas institucionales... pero el desembolso extra hay que hacerlo.

Un ejemplo: Paloma López, cosladeña. Tiene dos hijos, Mónica de 13 años y Andrés de 9. Los libros de la mayor, que este año cursará segundo de Educación Secundaria Obligatoria, ascienden a 192,50 euros “a la espera de un libro de francés que ya nos han dicho que costará unos 40 euros”, explica su madre. En Andrés, cursando cuarto de Primaria, invertirá 187,45 euros. Se llevan cuatro años de diferencia y Paloma confiesa que, yendo al mismo colegio, nunca ha podido utilizar los libros de Mónica para la educación de Andrés.
A ello hay que sumar el material escolar y la ropa. “En el colegio, Agapito Marezuela, funcionan con una cooperativa. Los padres pagamos 35 euros y ellos compran el material para todo el año. En este colegio llevan mucho tiempo haciendo esto y la verdad que es un ahorro. En el caso de Mónica, seguramente será algo menos que el año pasado, que fueron más de 30 euros. Entre archivadores, cuadernos, lápices, gomas, pinturas…”, enumera Paloma.
En cuestión de ropa, Andrés llevará un chándal del colegio, una especie de uniforme que el centro aprobó y que era opcional. “Sólo en los libros son 400 euros, pero además están los 35 euros de la cooperativa, los 10 si quieres ser socio del AMPA, 18 del seguro escolar que cubre rotura de gafas, caída, etc. Es un gasto considerable”, asegura echando cuentas sobre lo que le costará la vuelta al cole de sus hijos.
Un gasto menorSegún un estudio realizado por la Federación de Usuarios y Consumidores Independientes (FUCI), el gasto medio de un niño madrileño en un colegio público será de 590 euros, mientras que los alumnos de los centros concertados y privados supondrán una inversión de 1.010 y 1.420 euros, respectivamente. En total, la vuelta al cole supondrá un gasto medio de 1.007 euros por niño escolarizado, un 6,3% menos que el curso anterior, eso sí.
FUCI ha tenido en cuenta para su estudio la matrícula, libros, material, uniforme o ropa, comida y transportes. Según este organismo, el descenso del gasto medio en la Comunidad de Madrid se debe al ahorro en material y uniformes o ropa, ya que muchos padres optan por la reutilización de la ropa de hermanos mayores.
En cuanto a libros, lápices y boligrafos, FUCI estima que cada alumno madrileño se gastará 119 euros, aunque este dato está marcado por la diferencia entre los 55 euros de los centros públicos y los 160 de los colegios privados.
Paloma entra con Andrés y Mónica en la estimación aproximada de gasto de las familias madrileñas. También es una de las 311.186 familias, según ha declarado la Comunidad de Madrid, que recibirá una ayuda para la vuelta al cole. “Aún no nos ha llegado el dinero concedido y por eso no he podido ir a por los libros, pero para los dos son 204 euros, 100 para uno y 104 para otro, más o menos la mitad del gasto en libros”, explica esta cosladeña.
Más de 300.000 familias madrileñas se beneficiarán este curso de las ayudas concedidas por la Comunidad de Madrid para la adquisición de libros de texto y material didáctico. Esta cifra supone, según ha informado el Gobierno regional, un incremento de 9.000 becas respecto al año pasado. El Gobierno regional ha invertido 30,8 millones de euros para la convocatoria de becas del curso 2009-2010, 800.000 euros más que el año pasado. Estas ayudas van dirigidas a los alumnos de Infantil, Primaria y Secundaria de los centros públicos, concertados y privados de la región.
Este año, la forma de pago será una tarjeta monedero con la cantidad total concedida con la que los padres podrán pagar parte de los libros o el material escolar. Unos acudirán a una gran superficie y otros, a la librería del barrio. Y es que en el otro lado de la batalla campal de la vuelta al cole, unida a la crisis económica, están los suministradores de libros y lápices.
Unos, los grandes, apuestan por las facilidades de pago; otros, los pequeños, por la confianza del cliente y el trato personal. En épocas de crisis, unos, los padres, se quejan de los caros que están los libros; los otros, los vendedores, de la falta de clientes y lo duro de poder sacar adelante este año una campaña tan importante como la navideña.
¿Grandes o pequeños?“Hablando con otras madres, me han dicho que en Carrefour les habían costado los libros 30 euros menos. Un año intentamos comprarlos en una gran superficie que tenía un 25% de descuento. Pero me resultó fatal. Tuve que ir un montón de veces: me faltaban libros, algunos están equivocados... Las librerías están en contacto con los colegios y si alguno está mal, te los cambian”. Vuelve a hablar Paloma, que resume en estas breves palabras lo que Mª Carmen Serrano, dependienta en la papelería Trazos (propiedad de su hija) en San Fernando, quiere hacer entender.
“Sigo teniendo los clientes habituales. Saben que cuando vienen tienen sus libros y un regalo. Es la comodidad de no ir 30 veces a la gran superficie”, explica Serrano. Asegura que nunca engaña a sus clientes y les aconseja en todo lo que puede.

“Las madres me dan mucha pena y les digo que no paguen tanto. Si me dicen que algunos libros se los ha dejado la vecina le digo que le dé las gracias porque le ha hecho todo un favor. Por eso tengo clientes de toda la vida”. Serrano afirma que las madres que acuden a su establecimiento suelen gastarse en libros un mínimo de 200 euros. “Hay niños de 3 años a los que les han mandando tres carpetas para los tres trimestres que cuestan 96 euros cada una”.
Este año echa en falta las colas que se formaban a las puertas de la papelería antes de que abrieran a las 10.00 horas de cada día. “Este año la gente se ha ido a las grandes superficies porque pueden pagar en tres meses”, explica apesumbrada por lo vacía que permanece la tienda a principios de septiembre.
Esta papelería lleva abierta 16 años y su experiencia de vuelta al cole es importante. “Es un quebradero de cabeza, los libros dan muchos problemas porque hay profesores muy cerrados a la hora de elegir un libro y hay algunos que son muy difíciles de encontrar”, reconoce. El dolor de cabeza también aparece en la cabeza de Marta Fernández a partir del mes de abril. Es jefa de sector del Carrefour de San Fernando, la segunda gran superficie de esta entidad en reservas de libros de toda España, con un total de 7.000, lo que supone la venta de unos 15.000 libros.
Este año ha visto aumentado el número de clientes gracias a la comodidad del pago en tres meses. “En mayo nos vamos a los colegios, hablamos con el AMPA para saber los libros del año que viene, y nos traemos las reservas de los padres que quieran encargar los libros con nosotros”, explica Fernández, quien además afirma que desde mayo hasta agosto están recogiendo las reservas de los padres del Corredor del Henares que se acercan hasta el centro. “Les informamos vía SMS de que sus libros ya están listos”.
La jefa de sector explica que es una campaña con “mucha sensibilidad”. “Cuando falta algún libro, imagínate cómo se ponen los padres”. El esfuerzo de esta gran superficie para esta campaña se traduce en más personal contratado específicamente para la vuelta al cole y la reorganización del centro. “Alberga el mismo espacio que la campaña de juguetes o jardín”, explica. La ventaja de la gran superficie reside, también, en la gran cantidad de material escolar, que va desde los más baratos hasta el merchandising de los héroes adolescentes como Jonas Brothers o Hanna Montana.
Tanto para padres como para distribuidores, grandes y pequeños, la campaña de libros de texto se está tornando en una situación más que díficil por la crisis y Paloma, como madre, es sólo un ejemplo del dolor de cabeza que están sufriendo otras familias y establecimientos. La vuelta al cole ha comenzado. ¡Sálvese quien pueda!
El cambio de libros, cada cuatro añosUna de las quejas principales de los padres es el cambio de libros cada cuatro años que impide que los hermanos pequeños puedan reutilizar el material de los mayores. Augusto Ibáñez, director editorial corporativo del Grupo SM, explica que la renovación de contenidos se realiza por “la legislación vigente, la demanda del mercado, las administraciones públicas y por el ciclo de vida de los materiales, que se establece en unos cuatros años”, y añade que cada año se realizan reimpresiones de libros en las que se incorporan pequeñas correciones y actualizaciones.
En cuanto al precio, Ibáñez afirma que la liberalización del precio “ha supuesto un cambio radical en la operativa del negocio y son los canales de distribución (librerías, grandes superficies), los responsables de poner el precio final del consumidor”.
Para establecer un precio se tienen en cuenta: las horas de edición interna, horas de diseño y maquetación, horas de revisión y corrección, autorías, colaboracioes literarias, derechos de autor, ilustraciones, imágenes y fotografías, traducciones y tratamiento gráfico.