El margen izquierdo del río Henares esconde un lugar desconocido para muchos de los vecinos del Corredor. Los Cerros de Alcalá dejan la ciudad complutense al sur y se extiende 800 hectáreas hasta confundirse con los municipios de Villalbilla, Meco, Anchuelo y Los Santos de la Humosa. Si bien es más conocido este paraje como Parque de los Cerros, la figura de protección que ostenta desde el año 2000 es la de Monte de Utilidad Pública, inferior a la de Parque Natural.
Entorno de Los CerrosEl Parque de los Cerros se eleva en escarpados ascensos y cortados verticales hacia el norte, siguiendo la rivera del Henares, mientras que el camino hacia el sur muestra planas sin pendientes pronunciadas hasta llegar a la campiña de Alcalá. Todo el monte queda fijado en torno al Barranco de la Zarza, que sirve de este a oeste de columna vertebral del Parque.
El nombre de este paraje viene dado por los cerros que se reparten a lo largo de toda su extensión. El Cerro del Malvecino, el Ecce Homo o el Cerro de la Oruga son algunos de ellos, a los que se puede llegar siguiendo distintas rutas: la de los Tarays, la más corta que dibuja un círculo de dos kilómetros y medio; la ruta de la Puerta Verde y el Camino del Retén, también circular que se extiende seis kilómetros; el itinerario de Alcalá La Vieja, que llega hasta el castillo árabe de Qal’at’Abd al-Salam; y la ruta del Ecce Homo que llega hasta el cerro que lleva su mismo nombre.
Leyendas e historiaLos Cerros de Alcalá no son sólo un paraje; la riqueza histórica y cultural que alberga es inmensa. En sus tierras yacen ruinas como la de la antigua fortaleza de Abd al Salam. Restos de un asentamiento en la margen izquierda del río, muy cerca del Ecce Homo, que dejaron como testigo este castillo construido a medidados del siglo IX y que formó parte del sistema defensivo de la Marca Media, que tenía como fin la defensa de Toledo. De hecho, el nombre actual de la ciudad de Alcalá deriva de Qal’at (fortaleza). El Cerro del Malvecino es otro de esos lugares con historia. Sin embargo, esta fortaleza fue consquistada desde el cerro contiguo, el del Malvecino. Desde allí, las tropas del arzobispo de Toledo hostigaron a los musulmanes.
Sobre el cerro del Ecce Homo se elevaban varias ermitas: la del Ecce Homo, la del Santo Sepulcro, la ermita de San Jerónimo y la de San Juan Bautista. Mientras que en la falda del monte se encontraba la ermita de Nuestra Señora de la Paz, además de la gruta de San Pedro. Según una leyenda popular, se apareció en lo alto del cerro una luz luminosa que animó a los combatientes para llevar a cabo el asalto definitivo para la consquista del castillo musulmán. Esta es la razón por la que el cerro del Ecce Homo era también conocido como el de la Vera Cruz . Y en el pico mismo se sitúa la Cueva de los Gigantones. Según cuenta una fábula un cerdo recorrió la gruta desde Guadalajara hasta llegar al cerro.
Propiedad y gestiónLa acotación de este terreno natural se estableció en la década de los 80. Después, tras sucesivas compras de parcelas privadas por parte del Ayuntamiento complutense, el Parque de los Cerros conforma el actual espacio protegido de titularidad pública. En cuanto a la gestión del Parque le corresponde a la Comunidad de Madrid, actuación que se traduce en inversiones para repoblar y mantener el espacio.
Repoblación de la zona
Precisamente, la repoblación de Los Cerros comenzó en los años 60. La especie elegida en ese momento para recuperar la flora en la zona fue el Pino Alepensis. Pero con el paso de las décadas se apostó por la creación de un cortejo acompañante formado, principalmente, por encina y coscojo. Sin embargo, el problema que presenta el Parque según comenta Roberto Criado, técnico municipal de la Concejalía de Medio Ambiente, es que “no existe una regeneración natural del terreno, por eso se debe invertir mucho en repoblar”. Criado explica que Los Cerros son áricos de arcillas, margas y yesos. Un suelo complicado que requiere de un sustrato para que la flora prospere.
La Plataforma Ecologistas en Acción en Alcalá de Henares considera que la repoblación de esta zona no se está desarrollando con eficiencia. Javier Rubio, su portavoz, critica el abuso de flora ajenas a la propia del terreno. “Se han introducido especies como el Pino Piñonero, el madroño o el cerezo, entre otras especies, que no prosperan en más de un 90% de los casos. Da la impresión de que las especies que plantan son retales de vivero”. Rubio ejemplifica la crítica de la plataforma: “hace un par de años se llevaron centenares de chopos y álamos a la zona de arranque del Barranco de la Zarza. Esos árboles estaban predestinados a secarse porque esa zona es árida. También, durante esta última etapa se han plantado Tarays de vivero y más del 95% de esas especies se han echado a perder por falta de mantenimiento y por haberlas plantado donde no correspondía”.
Fauna de Los Cerros
Los conejos, jabalíes, zorros y roedores son las principales especies animales que transitan la zona, junto al paso de numerosas aves, entre las que destacan, milanos negros, cigüeñas blancas, cormoranes grandes y halcones abejeros; aunque en menor medida pueden encontrarse ejemplares de buitre leonado, de águilas culebrera, pescadora y calzada o de milano real.
Precisamente, para fomentar el crecimiento de la comunidad de aves en el Parque se han instalado cajas-nido en la zona, una medida que según los ecologistas es muy positiva pero que no está explotada al máximo. Rubio critica que la ubicación de estas cajas están en las márgenes de los caminos más transitados, lo cual “impide que las especies se sientan atraídas”.
Actividades y usos
Los Cerros de Alcalá es uno de los pulmones más importantes en el Corredor del Henares, pero sigue siendo uno de los grandes desconocidos. Sin embargo, son muchas las actividades que se desarrollan en él. Desde educación ambiental para los más pequeños, pasando por talleres en el Aula de Naturaleza hasta préstamo gratuito de bicicletas para recorrer los lugares más recónditos de la zona.
La intención es que el uso de la zona sea cada vez mayor pero alude a la responsabilidad de los visitantes. Roberto Criado explica que disponer de una buena señalética contribuye a la formación de los usuarios, sin embargo, asegura que ésta es muy cara. “Cada cierto tiempo tenemos que cambiar la cartelería y reponer balizas porque han desaparecido, están rotas o las han pintado con graffiti”. Criado señala que un cartel ya puede alcanzar los 1.800 euros, una cifra nada desdeñable que impide reponerlo con asiduidad.
La vigilancia del Parque queda en manos de los guardias forestales, la Policía Municipal y el Servicio de Protección de la Naturaleza (SEPRONA) pero según asegura el portavoz de Ecologistas en Acción, “debería haber más seguridad. Los guardias forestales y la Policía Local cubren extensiones muy amplias y no disponen de los medios necesarios. De hecho, el vandalismo en algunas zonas es evidente, tanto en los cerros como en las zonas de los vestigios argueológicos, ya sea Alcalá La Vieja o las ermitas que hay en el cerro del Eccehomo, que en ocasiones están cubiertas de pintadas”.
Un espacio incompleto
Precisamente el hecho de que Los Cerros sean un espacio abierto y sin una delimitación clara hacen de este terreno una zona muy vulnerable. Por este motivo en el año 2000 la Comunidad de Madrid declaró Los Cerros Monte de Utilidad Pública. Ésta es una de las figuras de protección más bajas que existe, sin embargo, ha fomentado las actuaciones en la zona y un mantenimiento mayor.
Ecologistas en Acción denuncia que no exista la intención de aumentar la protección ni las hectáreas del parque por parte del Ayuntamiento de Alcalá, propietaria del monte. Aseguran que existen fuera de los límites del Parque lugares privilegiados por su conservación y riqueza natural como es el caso del Barranco del Lobo. E incluso explican que “hay terrenos comprendidos en esta delimitación genérica que siguen estando en manos privadas como La Muñegosa, junto al barranco de la Zarza, donde años atrás se situó un campo de moto-cross como la zona que queda a la altura de la Presa del Cayo”, según explica el portavoz de la plataforma ecologista.
El Ayuntamiento complutense espera poder recuperar paisajísticamente la zona del vertedero, operativo actualmente, que se encuentra junto al río Henares, aunque se trata de un proyecto a muy largo plazo que podría llevar cerca de 20 años como mínimo. Por otro lado, Jesús Domínguez, concejal de Medio Ambiente complutense, asegura que la intención del Ayuntamiento de Alcalá es la de recuperar como paso peatonal a Los Cerros el antiguo Puente de Zulema que atraviesa el Henares en dirección a la entrada del Parque.
La plataforma ecologista considera importante contar con un Plan de Gestión y el aumento de la figura de protección de Monte de Utilidad Pública sobre los Cerros. Rubio explica que un Plan de Gestión crearía un proyecto de futuro en cuanto a los usos y a las actuaciones que puedan haber en la zona, de tal forma que “si cambia la administración local o autonómica, exista un plan guía que regule qué es lo que se puede hacer en Los Cerros o qué hay que plantar. Debe existir una coherencia entre lo que se haga ahora y lo que se haga dentro de 15 años”.
Nueve años de protección para Los Cerros
Desde el año 2000, el Parque de los Cerros ostenta la figura de Monte de Utilidad Pública otorgada por la Consejería de Medio Ambiente de la Comunidad de Madrid.
Según la legislación española, las comunidades autónomas pueden incluir en el Catálogo de montes de utilidad pública aquellos montes que reúnan una serie de condiciones medioambientales.
En el caso de Los Cerros se contempla que es un área que forma parte de un tramo fluvial de interés ambiental en la cuenca del Henares.
El Parque contribuye además a la conservación de la diversidad biológica, por ello es importante el mantenimiento de este sistema ecológico, protegiendo la flora y la fauna y preservando la diversidad genética.
Uno de los mayores problemas a los que se enfrentan Los Cerros de Alcalá es la calidad del suelo. En este caso, la figura de protección de Monte de Utilidad Pública se centra en este área que es una zona de actuación prioritaria para los trabajos de conservación de suelos frente a los procesos de erosión y de corrección hidrológico-forestal.
La protección de este espacio natural se basa en la restauración, la repoblación y la mejora forestal.